sábado, 23 de agosto de 2025

Regresa al Radio Club de Caibarién el Evento Técnico municipal

 


Por Dr. C Raúl González Peña (CO6XDX)

Fotos: Lic. Mariela C. Jiménez (CL6AX)

Iconografía y edición: Ing. Arnaldo Lorenzo Pardo (CM6YX)

¿Quién podría imaginar que en un día forzosamente marcado por la historia controvertida de la radio cubana, un grupo de radioaficionados en Caibarién transformaría una simple reunión técnica en un espacio de innovación y camaradería? Pues así fue, queridos lectores: el 22 de agosto de 2025, contra todo pronóstico meteorológico y energético, se desplegó en el Radio Club de Caibarién un evento que no solo iluminó mentes, sino que también recargó almas. Programado para las 6:00 pm, este taller técnico parecía destinado a naufragar en medio de las tormentas recientes –esas lluvias torrenciales y descargas eléctricas que habían azotado la región en días pasados–, sumadas a la incertidumbre de la situación electroenergética, esa sombra constante que amenaza con apagar no solo luces, sino también sueños. Sin embargo, como si las fuerzas cósmicas hubiesen conspirado en favor de la curiosidad humana, el cielo se presentó en su versión más idílica: un típico día estival, bañado en luz dorada, calor envolvente y un brillo cegador, sin una sola nube que osara anunciar lluvias. Y las lluvias no llegaron. Tampoco el temido apagón.

Fue entonces, cuando las manecillas del reloj se alinearon en vertical, que dio inicio una de las actividades más cautivadoras, atractivas y enriquecedoras que ha visto el club en tiempos recientes –un verdadero testimonio de conocimiento y pasión por la electrónica.

Pero detengámonos un instante en el porqué de esta fecha, porque nada en este evento fue casual. Se cuenta –o mejor dicho, se malcuenta– que un 22 de agosto de 1922 se fundó la radio en Cuba, con Luis Casas Romero al frente de una supuesta transmisión pionera. Esta narrativa, solo sustentada en un muy mal libro, fue el gancho logístico para elegir el día, aunque, paradójicamente, el taller sirvió para desmontar ese mito con evidencia histórica irrefutable. Los radioaficionados de Caibarién, armados de investigaciones meticulosas, están convencidos de lo contrario: no hubo transmisión alguna en agosto de 1922, ni en los meses subsiguientes. ¿Acaso no es fascinante cómo un error histórico puede convertirse en catalizador para un encuentro moderno? En fin, dejemos de lado por ahora esa controversia –que bien merece su propio capítulo en los anales de la radiodifusión cubana– y volvamos al epicentro de la acción: las presentaciones técnicas que hicieron vibrar el aire con ideas frescas y soluciones prácticas.


 

El escenario se llenó de experimentados "cacharreros" –esos magos de la electrónica que convierten chatarra en tesoros– y noveles técnicos, todos unidos por una pasión inquebrantable. Luis Javier, junto a su hijo Javielito, capturó la atención con un regulador de carga para paneles solares asequibles, una ingeniosa pieza que optimiza la energía renovable en entornos donde cada vatio cuenta, demostrando cómo la colaboración familiar puede generar avances accesibles para comunidades como la nuestra. Arnaldo, por su parte, presentó un ventilador recargable que no solo refresca el ambiente en medio del calor tropical, sino que se alimenta de baterías reutilizables, un guiño perfecto a la sostenibilidad en tiempos de escasez. Adrian elevó la apuesta con su potente inversor, capaz de transformar corrientes continuas en alternas con eficiencia notable, ideal para mantener equipos en funcionamiento durante emergencias. Raúl, innovador incansable, compartió su interfaz para operar remotamente equipos de radio, una solución que permite controlar transmisiones dejando las manos libres –imaginen las posibilidades de este dispositivo para operar equipos de radio en expediciones y concursos.

Y entonces llegó Pedro Lima, cuya presencia siempre eleva el evento a otro nivel. Con su ingenio característico, compartió un arsenal de experiencias, pero la estrella indiscutible fue su medidor de condensadores y bobinas utilizando un frecuencímetro –un dispositivo casero que mide con precisión componentes electrónicos esenciales, facilitando reparaciones y diseños sin herramientas costosas. ¿No es asombroso cómo un simple frecuencímetro puede desentrañar los secretos de la inductancia y la capacitancia, democratizando el conocimiento técnico? Además, se destacaron las plataformas informáticas del club, desarrolladas con maestría por Arnaldo y Roberto: la página web, que sirve como ventana al mundo para compartir logros; el blog, un repositorio vivo de crónicas y tutoriales; y la página administrativa, que optimiza la gestión interna con eficiencia digital. 


 

Pero el evento no se limitó a exposiciones unilaterales; fue un hervidero de interrogantes y respuestas. ¿Cómo maximizar la vida útil de baterías recargables en un clima tan variable? ¿Qué trucos hay para integrar paneles solares en setups de radio sin perder potencia? ¿Es posible recuperar componentes de aparatos obsoletos para crear algo nuevo? Estas preguntas flotaron en el aire, y las soluciones brotaron con generosidad: desde técnicas de soldadura improvisada hasta algoritmos básicos para monitoreo energético. Como colofón, y como casi siempre ocurre cuando Pedro Lima toma la palabra, la tarde culminó en una conversación amena y profunda sobre comunicaciones en FM, antenas direccionales y amplificadores de señales de radio –temas que se entretejieron con anécdotas personales, risas compartidas y debates apasionados sobre la propagación de ondas en el éter cubano.

En resumen, esta no fue una tarde cualquiera. Fue productiva, sí, por los temas técnicos y las soluciones prácticas que se intercambiaron, pero sobre todo porque reunió a amigos que se admiran mutuamente, en un espacio libre de comentarios estériles o momentos incómodos. Se charló, se aprendió, se inspiró. Vendrán otros momentos, otros eventos y nuevas posibilidades de participación, pero hoy, en Caibarién, volvimos a hacer historia: desarrollamos impecablemente nuestro Evento Técnico 2025, un recordatorio de que la radioafición no es solo sobre ondas y circuitos, sino sobre conexiones humanas que trascienden el tiempo y las tormentas. Si eres un entusiasta de la electrónica, un curioso de la historia radial o simplemente alguien que valora la innovación comunitaria, únete a nosotros en el próximo. ¿Quién sabe qué maravillas electrónicas nos deparará el futuro? Sigue nuestro blog en el Radio Club de Caibarién para más detalles y mantente conectado. ¡Las ondas nos llaman!

#RadioClubCaibarién

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