Por Dr. C Raúl González Peña (CO6XDX)
Fotos: Lic. Mariela C. Jiménez (CL6AX)
Iconografía y edición: Ing. Arnaldo Lorenzo
Pardo (CM6YX)
¿Quién podría imaginar que en un día
forzosamente marcado por la historia controvertida de la radio cubana, un grupo
de radioaficionados en Caibarién transformaría una simple reunión técnica en un
espacio de innovación y camaradería? Pues así fue, queridos lectores: el 22 de
agosto de 2025, contra todo pronóstico meteorológico y energético, se desplegó
en el Radio Club de Caibarién un evento que no solo iluminó mentes, sino que
también recargó almas. Programado para las 6:00 pm, este taller técnico parecía
destinado a naufragar en medio de las tormentas recientes –esas lluvias
torrenciales y descargas eléctricas que habían azotado la región en días
pasados–, sumadas a la incertidumbre de la situación electroenergética, esa
sombra constante que amenaza con apagar no solo luces, sino también sueños. Sin
embargo, como si las fuerzas cósmicas hubiesen conspirado en favor de la
curiosidad humana, el cielo se presentó en su versión más idílica: un típico
día estival, bañado en luz dorada, calor envolvente y un brillo cegador, sin
una sola nube que osara anunciar lluvias. Y las lluvias no llegaron. Tampoco el
temido apagón.
Fue entonces, cuando las manecillas del reloj
se alinearon en vertical, que dio inicio una de las actividades más
cautivadoras, atractivas y enriquecedoras que ha visto el club en tiempos
recientes –un verdadero testimonio de conocimiento y pasión por la electrónica.
Pero detengámonos un instante en el porqué de
esta fecha, porque nada en este evento fue casual. Se cuenta –o mejor dicho, se
malcuenta– que un 22 de agosto de 1922 se fundó la radio en Cuba, con Luis
Casas Romero al frente de una supuesta transmisión pionera. Esta narrativa,
solo sustentada en un muy mal libro, fue el gancho logístico para elegir el
día, aunque, paradójicamente, el taller sirvió para desmontar ese mito con
evidencia histórica irrefutable. Los radioaficionados de Caibarién, armados de
investigaciones meticulosas, están convencidos de lo contrario: no hubo
transmisión alguna en agosto de 1922, ni en los meses subsiguientes. ¿Acaso no
es fascinante cómo un error histórico puede convertirse en catalizador para un
encuentro moderno? En fin, dejemos de lado por ahora esa controversia –que bien
merece su propio capítulo en los anales de la radiodifusión cubana– y volvamos
al epicentro de la acción: las presentaciones técnicas que hicieron vibrar el
aire con ideas frescas y soluciones prácticas.

El escenario se llenó de experimentados
"cacharreros" –esos magos de la electrónica que convierten chatarra
en tesoros– y noveles técnicos, todos unidos por una pasión inquebrantable.
Luis Javier, junto a su hijo Javielito, capturó la atención con un regulador de
carga para paneles solares asequibles, una ingeniosa pieza que optimiza la
energía renovable en entornos donde cada vatio cuenta, demostrando cómo la colaboración
familiar puede generar avances accesibles para comunidades como la nuestra.
Arnaldo, por su parte, presentó un ventilador recargable que no solo refresca
el ambiente en medio del calor tropical, sino que se alimenta de baterías
reutilizables, un guiño perfecto a la sostenibilidad en tiempos de escasez.
Adrian elevó la apuesta con su potente inversor, capaz de transformar
corrientes continuas en alternas con eficiencia notable, ideal para mantener
equipos en funcionamiento durante emergencias. Raúl, innovador incansable,
compartió su interfaz para operar remotamente equipos de radio, una solución
que permite controlar transmisiones dejando las manos libres –imaginen las
posibilidades de este dispositivo para operar equipos de radio en expediciones
y concursos.
Y entonces llegó Pedro Lima, cuya presencia
siempre eleva el evento a otro nivel. Con su ingenio característico, compartió
un arsenal de experiencias, pero la estrella indiscutible fue su medidor de
condensadores y bobinas utilizando un frecuencímetro –un dispositivo casero que
mide con precisión componentes electrónicos esenciales, facilitando
reparaciones y diseños sin herramientas costosas. ¿No es asombroso cómo un
simple frecuencímetro puede desentrañar los secretos de la inductancia y la capacitancia,
democratizando el conocimiento técnico? Además, se destacaron las plataformas
informáticas del club, desarrolladas con maestría por Arnaldo y Roberto: la
página web, que sirve como ventana al mundo para compartir logros; el blog, un
repositorio vivo de crónicas y tutoriales; y la página administrativa, que
optimiza la gestión interna con eficiencia digital.

Pero el evento no se limitó a exposiciones
unilaterales; fue un hervidero de interrogantes y respuestas. ¿Cómo maximizar
la vida útil de baterías recargables en un clima tan variable? ¿Qué trucos hay
para integrar paneles solares en setups de radio sin perder potencia? ¿Es
posible recuperar componentes de aparatos obsoletos para crear algo nuevo?
Estas preguntas flotaron en el aire, y las soluciones brotaron con generosidad:
desde técnicas de soldadura improvisada hasta algoritmos básicos para monitoreo
energético. Como colofón, y como casi siempre ocurre cuando Pedro Lima toma la
palabra, la tarde culminó en una conversación amena y profunda sobre
comunicaciones en FM, antenas direccionales y amplificadores de señales de
radio –temas que se entretejieron con anécdotas personales, risas compartidas y
debates apasionados sobre la propagación de ondas en el éter cubano.
En resumen, esta no fue una tarde cualquiera.
Fue productiva, sí, por los temas técnicos y las soluciones prácticas que se
intercambiaron, pero sobre todo porque reunió a amigos que se admiran
mutuamente, en un espacio libre de comentarios estériles o momentos incómodos.
Se charló, se aprendió, se inspiró. Vendrán otros momentos, otros eventos y
nuevas posibilidades de participación, pero hoy, en Caibarién, volvimos a hacer
historia: desarrollamos impecablemente nuestro Evento Técnico 2025, un
recordatorio de que la radioafición no es solo sobre ondas y circuitos, sino
sobre conexiones humanas que trascienden el tiempo y las tormentas. Si eres un
entusiasta de la electrónica, un curioso de la historia radial o simplemente
alguien que valora la innovación comunitaria, únete a nosotros en el próximo.
¿Quién sabe qué maravillas electrónicas nos deparará el futuro? Sigue nuestro
blog en el Radio Club de Caibarién para más detalles y mantente conectado. ¡Las
ondas nos llaman!
#RadioClubCaibarién